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Oso

La energía espiritual del oso nos aporta fuerza, resistencia, confianza y valentía. Podemos invocar sus dones cuando en nuestro camino estemos ante un acontecimiento que percibamos como difícil o adverso para que nos ilumine con su coraje, nos proteja y nos ayude a parar cuando lo necesitemos para conservar o recuperar la energía, reponernos y adaptarnos. Nos conecta con la calma e inteligencia para sentir lo que es apropiado para nosotros, eligiendo el momento indicado para actuar o para detenernos, desarrollando la previsión y la paciencia y reconociendo cuando es el momento del cambio, tal vez de buscar otra senda u otro camino. Nos inspira a tomar las riendas de nuestra vida, desarrollar la iniciativa y actuar sin temor confiando en nuestra autoridad.

El oso es maestro de sanación, acompaña a las personas que tienen como misión de vida sanar a otros a nivel físico, espiritual o energético. También nos anima a autocuidarnos, a escuchar nuestro cuerpo y honrarlo como la casa de nuestro espíritu. Animándonos a hacer lo necesario para encontrar la sanación, buscando las personas y recursos que nos lleven a la curación que necesitamos. Nos inspira para descubrir el origen de nuestra enfermedad y desarrollar capacidades de sanación.

Nos llama a la introspección y a la meditación para recobrar la comunicación con nuestro espíritu. Recordándonos que, en el silencio, dentro de nosotros encontramos todas las respuestas a las preguntas que tenemos y meditando sobre nuestras memorias y viviéndolas con conciencia podemos sanar. El oso nos acompaña en los viajes de nuestros sueños y en los paisajes de nuestro subconsciente.

Nos ayuda a desarrollar la autonomía que necesitamos para sentirnos libres y equilibrados, nos conecta con nuestra fuerza interior y el poder de confiar en ella. Nos inspira para resignificar la soledad, apreciándola y usándola para encontrar inspiración, cultivar el amor propio y el desapego. A veces necesitamos parar, quedarnos quietos para conocernos, para reconocer lo que nos esta desempoderando, lo que nos hace infelices y concluirlo, dejando morir en nosotros todo lo que nos limita, lo que nos ancla y renaciendo fortalecidos. En el autoconocimiento están todas las respuestas para ser felices, para sanarnos, para encontrar la paz y el equilibrio.

El oso está en contacto con la tierra y los ciclos de la naturaleza, nos proporciona el anclaje que necesitamos para florecer y prosperar, para aceptar los cambios y los ciclos en nuestra vida. Nos inspira a desarrollar la sabiduría de la energía femenina receptiva, del sostén, del cuidado, de la dulzura, la fertilidad, la sexualidad, la creatividad. Nos sintoniza con la energía de la madre eterna, despertando la confianza en nosotros de que somos amados, guiados y cuidados.

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